jueves, 28 de mayo de 2009

COMPONENTES DE LA NATURALEZA DE LA OBRA DE ARTE

En una obra de arte inciden y se resumen una serie de componentes:

1.- Individuales: La obra de arte, en primer lugar, es un reflejo de una personalidad creadora. (Picasso).

2.- Intelectuales: Es decir, el mundo de pensamiento y sentimientos que impregna la época en que el artista trabaja. Puede ocurrir que el rigor del elemento mental proporciona a la obra un sentido de anticipación, entonces diremos que el artista se adelanta a su época y defiende fórmulas de sensibilidad que sólo comparte la posteridad, a veces, siglos más tarde. (Leonardo).

3.- Sociales: Las circunstancias sociales inciden sobre el artista, sobre todo, cuando éste trabaja por encargo. En la Arquitectura es más determinante este factor social. (El Greco, Miguel Ángel).

4.- Técnicos: Finalmente, en la medida que la actividad artística exige destreza manual, las posibilidades y características y del material sobre el que se trabaja y los conocimientos técnicos que se tienen influyen en bastantes rasgos de la obra. Aunque la historia del Arte no es acumulativa en la medida que un estilo no supone un progreso sobre el anterior sí lo es en el sentido técnico, en cuanto que los medios de trabajo se van descubriendo y perfeccionando sucesivamente.

Cada una de las siete artes que hoy se conocen, se definen por el uso de un medio específico: la Arquitectura es la creación de espacios, la Escultura es el arte de las Formas, la Pintura el de los colores, la Poesía el de las palabras, la Música el de los sonidos, la Danza crea belleza mediante movimientos, el Cine mediante imágenes móviles, sin embargo, en ocasiones se olvida este medio específico y así se estudia la arquitectura por sus valores plásticos (en vez de analizar sus valores espaciales).
Asimismo, es necesario aclarar el equívoco de que el arte es creación de objetos bellos. Efectivamente la búsqueda de la belleza es una constante en la historia del arte y un elemento motor, no obstante debemos entender la belleza artística no sólo en el sentido de esplendor de la forma sino en otro sentido más profundo, que puede asimilar lo que coloquialmente designamos como feo. Más que la forma bella, el arte procura la forma significativa y un claro ejemplo de ello lo conforma “Las Brujas” de Goya, “Los Viejos” de Rembrandt y un centenar de ejemplos más, que no son muestras de belleza y, sin embargo, despiertan una respuesta espiritual.

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